Las “islas encantadas” se han convertido en un destino cada vez más deseado y, al mismo tiempo, más lejano para muchos, incluso para los propios ecuatorianos; y sí, gran parte de esto se debe a su costo. Así que, si estás pensando en lanzarte a la aventura por tu cuenta, lo mejor que puedes hacer es empezar a ahorrar desde ya.
Como mochileros, podemos decirlo sin rodeos que las Islas Galápagos no son un destino donde puedas vivir únicamente con lo básico. Al tratarse de un archipiélago ubicado a 972km del continente, frente a la costa ecuatoriana, todo —desde alimentos hasta ropa y suministros— debe llegar por vía aérea o marítima. ¿El resultado? Precios que pueden duplicarse o incluso triplicarse en comparación con los de cualquier pueblo o ciudad del continente.
Pero más allá del presupuesto, viajar a Galápagos es una experiencia única que también implica responsabilidad. No es solo llegar a un destino turístico, es adentrarse en un auténtico laboratorio natural, un lugar protegido a nivel mundial donde la naturaleza es la verdadera protagonista y nosotros los intrusos. Desde este 2026, los controles de acceso se han reforzado como parte de un plan ecológico, recordándonos que este paraíso se cuida, se respeta y se vive con conciencia.
Queremos empezar por estos requisitos previos para que no te lleves sorpresas. Porque sí, después de comprar tu vuelo y reservar tu hotel o Airbnb con anticipación, todavía hay algunos pagos e trámites que debes considerar. Aquí te los explicamos:
Primero, la Tarjeta de Control de Tránsito (TCT), con un costo de $20, es un documento migratorio obligatorio. Puedes gestionarla en línea, aunque en el aeropuerto igualmente tendrás que hacer fila para la verificación de datos. Luego, al llegar al aeropuerto de Baltra o San Cristóbal, deberás pagar la entrada al Parque Nacional Galápagos: $30 para nacionales y $200 para extranjeros. En ese momento, créenos… se siente bonito ser ecuatoriano. Adicionalmente, deberás llenar la declaración juramentada de mercancías, un formulario sin costo que generalmente te ayudan a completar en la aerolínea.
PRIMER DÍA
Ahora sí, después de pasar todos estos controles, por fin estarás respirando ese aire cálido que marca el inicio de la aventura. Si llegas por Baltra, como nosotros, te recomendamos tomar el primer día con calma, porque aún queda un pequeño recorrido antes de instalarte por completo.
Tras aproximadamente 2 horas de vuelo, tu ruta continúa así: primero, deberás tomar el famoso bus “Lobito” (costo $5 por persona), que te llevará hasta el Canal de Itabaca en unos 20 minutos. Luego, subirás a un taxi acuático por $1 por persona para cruzar hacia la isla Santa Cruz (unos 10 minutos).
Una vez allí, debes dirigirte a otro bus por $5 por persona que, en unos 45 minutos, te llevará hasta Puerto Ayora, el corazón turístico de la isla, donde encontrarás hoteles, restaurantes y mucho movimiento. Y para cerrar el trayecto, un taxi camioneta te dejará finalmente en tu alojamiento. Sí, puede parecer todo un recorrido… pero créenos, cada paso vale totalmente la pena.
Como te decía, el primer día es para tomarlo con calma. Con las maletas seguras y ropa cómoda, salimos a buscar algo de comer y a disfrutar del atardecer en Puerto Ayora. Y desde ahí… todo empieza a sorprenderte. Es alucinante ver leones marinos dormidos en las bancas del parque, pelícanos volando cerca, iguanas por todos lados y, si miras al mar, hasta la silueta de tiburones nadando en libertad.
Desde que pones un pie en las islas, la experiencia te envuelve por completo. No olvidaremos ver mantarrayas saltando sobre el mar, ni ese momento en el que un tiburón rodea tus pies mientras nadas en aguas cristalinas y turquesas. Es, sin duda, un mundo aparte: hermoso, salvaje y tan único que despierta en ti un profundo sentido de respeto por la naturaleza.
Viajar por cuenta propia nos dio la libertad de ir a nuestro ritmo, admirar cada detalle y, lo que nos encanta, tomar mil fotos. Teníamos 7 días y un presupuesto ajustado así que era momento de aprovechar cada instante.
SEGUNDO DÍA
El segundo día decidimos madrugar para visitar la Estación Charles Darwin (entrada $10) y recorrer la famosa “Ruta de la Tortuga”, que nos llevó hasta el Rancho Fausto Llerena. Este recorrido te permite conocer todo el proceso de crianza de las tortugas gigantes: desde que son huevos hasta que crecen y pueden vivir libremente en la isla, llegando a superar los 100 años de vida. Al final, conocimos la historia del “Solitario George”, una especie emblemática que tristemente se extinguió.
Además del museo, la estación cuenta con senderos que te llevan a dos pequeñas playas: Playa de la Ratonera y Playa de la Estación, si las condiciones te favorecen puedes quedarte a nadar en esta última. Un día perfecto para seguir caminando por el puerto y conectando con la naturaleza.
TERCER DÍA
El tercer día preparamos la mochila con comida, agua y ropa de baño, porque nos esperaba una caminata de aproximadamente 45 minutos hasta llegar a Tortuga Bay, una de las playas más famosas que sí o sí tienes que visitar. La entrada es gratuita, solo guíate hasta el inicio del sendero nosotros fuimos a pie desde el puerto.
El sendero tiene dos tramos muy marcados: en la primera parte caminas por un camino serpenteante rodeado de cactus gigantes característicos del paisaje seco de Galápagos; en la segunda, avanzas sobre arena blanca mientras observas las intensas olas del océano Pacífico. En el trayecto pasas por Playa Brava, donde no está permitido bañarse, hasta llegar finalmente a Tortuga Bay.
Debo admitir que no soy una gran nadadora y siempre le he tenido respeto al mar, pero en esta playa encontré mi oasis. Aguas tranquilas, poco profundas, refrescantes bajo el sol intenso y, lo mejor, sin grandes multitudes. Es un lugar mágico aguas turquezas, transparentes donde puedes ver claramente peces, mantarrayas, tiburones pequeños y hasta tortugas marinas. Muchas aves pequeñas se acercan curiosas a tus manos y los árboles te crean sombra como si fueran sombrillas y una brisa constante te invita a quedarte a descansar o simplemente perderte en un buen libro. Podrías pasar horas contemplando este paraíso irreal… no olvides nada más que el regreso es por el mismo sendero.
CUARTO DÍA
El cuarto día lo reservamos para explorar los Cráteres Gemelos y los Túneles de Lava. Ambos se encuentran en la parte alta de la isla, a lo largo de la misma carretera por la que llegas desde el aeropuerto. Para visitarlos tienes dos opciones: si eres más aventurero, puedes hacerlo en bicicleta; y si prefieres mayor comodidad, puedes tomar un taxi por $25 por tramo (es decir, $50 ida y vuelta). A nosotros nos “dolió el codo”, pero valió la pena. Eso sí, si viajas en grupo, resulta mucho más conveniente.
Los Cráteres Gemelos son impresionantes formaciones de origen volcánico: enormes hundimientos que reflejan la poderosa fuerza de la naturaleza. Actualmente están inactivos, por lo que puedes recorrer sus alrededores y disfrutar del bosque nativo que los rodea. El ambiente es un microclima húmedo y fresco, muy similar al de los bosques de polylepis de la Sierra ecuatoriana. El aroma a rocío, la tranquilidad y el canto de las aves crean una experiencia realmente mágica.
Por otro lado, los Túneles de Lava se encuentran dentro de ranchos privados en la isla. Nosotros elegimos el Rancho El Chato, un verdadero santuario para las tortugas gigantes. Aquí, estos increíbles animales —de hasta 100 años de edad, más de 250 kg de peso y alrededor de 1,5 metros de altura— deambulan libremente, se alimentan, se refrescan en pozas de lodo y continúan su ciclo de vida.
Con una entrada de $7,50 por persona (que incluye botas de caucho), puedes recorrer senderos naturales rodeados de estas majestuosas criaturas. Y como viajamos en temporada baja (diciembre), tuvimos la suerte de explorar los túneles de lava prácticamente solos. Estos se formaron hace miles de años, cuando ríos de lava ardiente crearon pasadizos subterráneos. Caminar por ellos es como adentrarte en otro mundo: te sientes diminuto, como una hormiga recorriendo un túnel de piedra, iluminado y sorprendentemente amplio.
Nuestra recomendación: realiza este recorrido temprano en la mañana para disfrutarlo con calma y tomar todas las fotos que quieras. Y si el tiempo y el presupuesto te lo permiten, puedes extender la experiencia visitando el Rancho Primicias, donde encontrarás túneles aún más profundos. ¡Elige con sabiduría!
QUINTO DÍA
El quinto día lo dedicamos a un Tour de bahía y a conocer la Playa Los Alemanes.
Primero, un consejo rápido: la playa más cercana y fácil de acceder desde Puerto Ayora es Playa Los Alemanes. Solo necesitas tomar un taxi acuático en el muelle por $1 por persona, y en pocos minutos estarás en un lugar tranquilo, perfecto para relajarte el tiempo que gustes.
Nosotros optamos por el Tour de Bahía porque incluye varios puntos de interés a los que accedes en lancha, acompañados de un guía que te comparte datos fascinantes sobre el entorno.
Visitamos Las Grietas (entrada $10 por persona si vas por tu cuenta, pero incluida en el tour), un impresionante sistema de formaciones rocosas donde se crea una piscina natural de aguas cristalinas, perfecta para nadar entre paredes de lava. El contraste entre la roca oscura y el agua turquesa es simplemente espectacular.
También recorrimos el Canal de los Tiburones, el Canal del Amor y Playa de los Perros. Esta última fue una de las más especiales: aquí anidan los famosos piqueros de patas azules y, si tienes suerte, puedes ver sus huevos o incluso a sus crías. Es pura magia de Galápagos: diferentes especies conviviendo en perfecta armonía, tal como lo estudió Charles Darwin.
Iguanas, aves únicas y paisajes que parecen sacados de National Geographic… pero esta vez, capturados por nosotros mismos.
SEXTO DÍA
Algo que descubrimos como viajeros es tomar una decisión clave: ¿vale la pena conocer otra isla? Para nosotros, la respuesta fue un rotundo sí. Pero ojo, hay que tener en cuenta ciertos detalles. Trasladarse de una isla a otra implica un viaje en lancha de aproximadamente 2 horas, atravesando mar abierto con bastante oleaje… no es tan cómodo como suena. Además, el costo es de $35 por tramo, es decir, $70 ida y vuelta por persona. Y como extra, al ingresar a otra isla deberás pagar un impuesto ecológico de $5.
Muchos viajeros ya recomiendan una estrategia bastante práctica: entrar por Baltra, recorrer lo principal en unos 3 días (modo “flash”, pero bien aprovechado) y luego trasladarte a la isla San Cristóbal, donde está el otro aeropuerto. Eso sí, implica sacrificar un día en logística para moverte, cambiar de alojamiento (que debes reservar con anticipación) y coordinar tu vuelo de regreso.
En nuestro caso, teníamos un presupuesto ajustado y, en principio, no estaba en los planes visitar otra isla. Pero dijimos: “¡Chulla vida!” Sacamos unos ahorros extra y nos animamos a conocer la isla Isabela en un tour de un solo día, con un costo de $100 por persona. Y la verdad… valió totalmente la pena.
Isabela tiene un encanto muy especial, con un aire relajado tipo Montañita, pero en versión más natural y tranquila. Hay hoteles y restaurantes frente al mar, puedes recorrer la isla en bicicleta sobre arena blanca y, sin duda, quedarse al menos una noche sería el plan perfecto para disfrutarla al máximo.
Nuestro tour incluyó una visita al Centro de Crianza de Tortugas Gigantes Arnaldo Tupiza y al Islote Tintoreras. Este último recibe su nombre por la gran cantidad de tiburones de arrecife de punta blanca, conocidos localmente como tintoreras. Verlos de cerca, todos juntos, es simplemente alucinante. El recorrido combina una caminata corta sobre senderos de lava con la posibilidad de observar iguanas y lobos marinos en su hábitat natural.
Isabela también es especial porque es la única isla donde puedes avistar pingüinos y flamencos. La mejor época para ver estas y otras aves en Galápagos es entre junio y agosto, cuando las condiciones son más favorables. Otra especie emblemática de la isla son las iguanas rosadas, que habitan exclusivamente en las laderas del volcán Wolf. Están en peligro de extinción y destacan por su increíble coloración rosada con vetas oscuras.
SÉPTIMO DÍA.
Y así, casi sin darnos cuenta, llegó el séptimo día. Uno de los viajes que más habíamos soñado estaba llegando a su fin. Como mochileros, podemos decir que sí es posible recorrer Galápagos por tu cuenta; eso sí, para optimizar gastos, lo mejor es compartir ciertos trayectos con otros viajeros.
Nuestro consejo final: ve con calma. Galápagos no es un destino para correr, es un lugar para disfrutar, para quedarte horas en una playa de arena blanca sin hacer nada, para conectar con la naturaleza y recargarte de vida. Es un paraíso volcánico que, sin duda, hay que vivir al menos una vez en la vida.